FRANCIA.
El sistema actual de cotizaciones sociales al que se enfrentan los autónomos se llama Sécurité sociale pour un auto-entrepreneur (Seguridad social para un autoemprendedor) que reemplazó desde 2018 al RSI (Régimen Social de los Independientes).
¿Cómo se calculan las cotizaciones de seguridad social?
El importe de las cotizaciones depende de la facturación (impuestos no incluidos) percibida por el autónomo. Luego se aplica un porcentaje variable según la actividad profesional del mismo. Los porcentajes correspondientes pueden ser, durante 3 años, menores para los emprendedores que se beneficien del esquema ACRE (Ayuda a los Creadores o Reemprendedores de Empresa) que es una exoneración parcial o total de las cargas sociales durante un año, al menos en las cotizaciones referidas al seguro de enfermedad, maternidad, jubilación básica, invalidez y fallecimiento, y prestaciones familiares.
Dichos tipos son:
Actividades de venta: 12,42%, incluyendo la compra y venta de mercancías o suministros, alimentos para llevar o consumir, y servicios de alojamiento (BIC).
Prestaciones de servicios artesanales (BNC): 22%.
Actividades liberales: 23,3%.
Dichas cotizaciones se pagan cada mes o cada trimestre al declarar la facturación on-line.
Dichas aportaciones se suman a la Cotisation Foncière des Entreprises (CFE), un impuesto local que se paga a partir del segundo año de actividad. Su importe varía de forma considerable en función de la facturación, pero también de la ubicación de la empresa. Sin olvidar el impuesto sobre la renta, que en Francia se llama “Impôt sur le Revenu”, que también graba las rentas de los autónomos.
Por tanto, en este caso, y considerando estrictamente las cotizaciones sociales, digamos que el importe varía según el sector de actividad. En el caso de unos rendimientos netos de 18.000 la misma cifra de referencia que hemos usado en el Reino Unido, la cotización vendría a ser en el caso de los artesanos de 3954€, lo que vendría a ser de unos 330€/mes, en caso de las actividades de venta sería de 186€/mes y en el caso de profesionales liberales de unos 350 €/mes.
En este caso no he considerado el CFE que de alguna manera se podría aproximar (con notables diferencias) al impuesto local que existe en España sobre las actividades económicas, pero claro en este caso los autónomos están exentos. También se tiene que tener en cuenta que frente al sistema del Reino Unido basado en beneficios aquí hablamos de cálculos basados en los ingresos y por tanto una persona con 18.000€ de cifra de negocios tendría unos beneficios mucho menores.
En todo caso cuando al terminar esta serie de análisis haga las comparaciones matizaré algo más estas cuestiones.






